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12 de Septiembre del 2004
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Entrada al Túnel del
Manantial de Siloé. |
-La ciencia avala a la Biblia: el rey
Ezequías construyó el túnel de Siloé.
Es la primera vez que una estructura mencionada en el Antiguo Testamento
(en este caso, en el II Libro de los Reyes y en el II Libro de las
Crónicas) ha sido datada por métodos radioquímicos, basados en la
desintegración de elementos radioactivos.
(Efe/ACPress.net).
La polémica ha quedado zanjada. El viejo
acueducto subterráneo que recorre la ciudad de Jerusalén a 52 metros de
profundidad es en efecto el túnel de Siloé al que alude la Biblia y que
mandó construir Ezequías, rey de Judá durante su reinado, entre los años
727-698 antes de Cristo.
Frente a las últimas teorías que afirmaban que esta obra de
perfeccionada ingeniería es posterior a aquella época, un equipo de
investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén y de la universidad
británica de Reading ha demostrado que las excavaciones y trabajos
fueron realizados alrededor de 700 años antes de nuestra era.
La prueba de datación por carbono 14 aplicada a muestras de escayolas y
maderas de un fragmento del túnel, así como la de datación por
uranio-torio de estalactitas que crecieron una vez perforado el canal,
confirman el resultado de la investigación, publicado hoy en la revista
científica Nature.
Es la primera vez que una estructura mencionada en el Antiguo Testamento
(en este caso, en el II Libro de los Reyes y en el II Libro de las
Crónicas) ha sido datada por métodos radioquímicos, basados en la
desintegración de elementos radioactivos. El túnel, de 533 metros de
largo, entre 0,58 y 0,65 metros de ancho y una altura que oscila entre
1,1 y 3,4 metros, fue construido sin utilizar soportes intermedios de
hierro, lo que realza el valor de su ingeniería, que presenta un curso
tortuoso que los expertos atribuyen a una adaptación a las formaciones
rocosas perforadas.
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| Salida del
Túnel del Manantial de Siloé. |
Ante el asedio en 701
AC de los asirios, capitaneados por Senaquerib, y el peligro de que la
ciudad santa se quedara desabastecida de agua, Ezequías, que llegó al
trono con 25 años a la muerte de su padre, Ajaz, pensó en cómo dar de
beber a la ciudad, al tiempo que impedir que los asaltantes tuvieran
acceso al agua. Para ello, el Rey Virtuoso consultó a sus sabios y mandó
perforar un canal en la roca del valle de Cedrón para conducir el agua
desde el Manantial de la Doncella, a las afueras de Jerusalén, hasta el
otro extremo de la ciudad, en cuya desembocadura fue construida la
alberca de Siloé. En estas aguas, según el Evangelio de San Juan, Jesús
curó a un ciego de nacimiento.
En 1880, un niño que se estaba bañando a la salida del túnel descubrió
en un fragmento de la roca una inscripción de seis líneas en hebreo, que
más tarde interpretó Conrad Schick, uno de los primeros exploradores de
Jerusalén. Pero el libelo, hoy en el Museo del Antiguo Oriente de
Estambul, no hace referencia a la fecha de las obras, sino a algunas de
las etapas por las que fueron avanzando. Con
frases entrecortadas, describe el momento del encuentro de los dos
grupos de trabajadores que perforaron la roca desde cada extremo del
túnel y cómo las aguas iniciaron su recorrido.
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