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El Autor

Silvia Cara, nació en Rosario,  Arg. Es-tudió en varios semi-narios, ejerció con su esposo el pastorado de jóvenes, es con-sejera y escritora. Junto con su esposo abandonó la jerarquía eclesiástica en por fidelidad al Señor.


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Babilonia está entre nosotros






Lavamiento de los pies
   
Por Silvia de Rosario.Fotografía por Monastic Dialog.



Lavamiento de los pies, ¿Un rito o una necesidad?




Lo que nosotros, los cristianos hemos  definido   "ritos" en nuestras religiones, sea el bautismo, la cena del Señor y aún el lavamiento de pies... tienen, cada uno, un profundo significado espiritual.

Analizaré el lavamiento de pies, ¡pues de esto se  trata!

Cristo, se hizo siervo, lavó los pies de Sus discípulos, enseñándonos en actitud de servicio mutuo a limpiarnos los unos a los otros, recíprocamente la contaminación con el mundo.

He visto,  muy pocas veces practicar el lavamiento de pies, aquí en las congregaciones de mi país, lo realizan solo como un hecho aislado y formal, ¡¡como el cumplimiento de un simbolismo más!!,... tal como cada domingo en miles de encuentros cristianos, o cada primer domingo, en otros, se practica la cena, mientras continúan todos peleados entre sí, sin que haya ejercicio del perdón, ni mucho menos arrepentimiento, ¡¡esto sucede!!, no que yo lo invente.

En igual manera, el lavamiento de pies, practicado como un "rito" o "simbolismo" no le sirve a Dios, ni mucho menos a quienes lo practican, solo sirve para saber quien es un abandonico con sus pies y no se higieniza, total los pies están ocultos tras las medias y los zapatos!!.

Las preguntas a la sazón son:
¿Qué aplicación tiene en la actualidad, el lavamiento de pies? ¿ es un rito más a cumplir en nuestras congregaciones?,
¿debemos practicar el lavamiento de pies, tal como lo realizó Jesús, es decir, tomar un lebrillo, sacarnos las medias y limpiarnos los pies unos a otros?, ¿o debemos comprender el sentido espiritual y aplicarlo a nuestras realidades?, ¿o es una necesidad a descubrir?

sin duda me quedo... en buscar las respuestas a estas  últimas preguntas....

Veamos entonces que:
El Espíritu, la Palabra y la vida son el agua que lava:

Juan 13:5 :"Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido."

Tito 3:5: "Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a Su misericordia, mediante el lavamiento de la regeneración y la renovación del Espíritu Santo".

Efesios 5:26: " Para santificarla, purificándola por el lavamiento del agua en la palabra."

Apocalipsis 22:1:" Y me mostró un río de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero, en medio de la calle".

El Señor lavó los pies de los discípulos con agua. Aquí el agua significa el Espíritu Santo, la Palabra y la vida. En las Escrituras, cada una de estas tres cosas está simbolizada por el agua... Hoy día, el Señor siempre hace el lavamiento por el Espíritu Santo dentro de nosotros, por la purificación de la Palabra de Dios en las Escrituras y por la evolución de la vida interior dentro de nosotros como el c
auce de un río de aguas de vida que fluye dentro nuestro.

Es fácil que las personas que viven o trabajan juntas, se ofendan unas a otras. Aunque no peleen, pueden ofenderse inconscientemente. Por esto, sus espíritus están desalentados porque se han ensuciado, y necesitan el lavamiento de pies espiritual.

Cada uno de nosotros, necesita pasar un tiempo en la presencia del Señor. Es difícil decir exactamente cuándo Él completa este lavamiento, sólo ábrase al Señor mientras pasa un tiempo en Su presencia y permita que la vida interior fluya dentro de usted. Espontáneamente, algo viviente fluirá, le regará y le lavará, y usted   estará limpio otra vez. Su espíritu será elevado y todo su ser estará muy complacido en la presencia del Señor. Este es el lavamiento con el agua viva en la presencia del Señor.

Permanezca en la presencia del Señor y el Señor vendrá a usted y le lavará... con la renovación de su Espíritu en usted, con el lavamiento del agua en la Palabra viviente, y un río de agua de  vida interior, comenzará a fluir nuevamente en usted, regenerándolo, renovándolo, reverdeciendo su vida interior, la cual se encontraba mustia por la contaminación, restableciendo la comunión y la fluidez del río de vida que debe emanar de usted. Esto debería pasar con cada uno de nosotros!!, si esto en verdad sucediera la realidad cristiana sería absolutamente diferente de la que conocemos.

¿Cómo amarnos unos a otros?

Juan 13:12 : "Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó Su manto, volvió a reclinarse a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho?. Pues si Yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. …………(34) Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como Yo os he amado, que también os améis unos a otros".

Observen que el Señor Jesús dijo: "vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros."

¿
Cómo?, ¿mojándonos los pies?, el mojarles los pies fue un mero acto simbólico de nuestro maestro, nos lavamos espiritualmente poniendo en práctica el nuevo mandamiento, lo que Él, en el mismo momento da como un nuevo mandamiento:
"Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como Yo os he amado, que también os améis unos a otros".

El Señor nos dijo que nos lavemos los pies los unos a los otros. Ahora que debemos hacer andar con un lebrillo a cuesta diariamente?? ¡No! Debemos lavarnos los pies unos a otros ministrando la obra del Espíritu Santo, ministrando la purificación de la Palabra y ministrando la acción de la vida interior. De esta manera, yo le ayudo, usted me ayuda y nos ayudamos los unos a los otros a ser lavados en la obra del Espíritu Santo, en la luz de la Palabra o en la operación de la vida interior.

Cuando el Señor lavó los pies de los discípulos, Él puso a un lado Sus vestiduras. En las Escrituras, una vestidura significa lo que hacemos y cómo actuamos. Lo que hagamos y cómo actuemos viene a ser nuestra vestidura. Si usted tiene un buen comportamiento, tiene una vestidura excelente, algo que es hermoso y glorioso. Sin embargo, si usted quiere ministrar a otros el lavamiento de los pies espiritual, debe poner a un lado lo que ha alcanzado, lo que ha estado haciendo, y cómo se ha estado comportando. No puede ministrar el lavamiento de los pies espiritual a nadie cuando se siente orgulloso. Debe ser humilde y debe poner a un lado sus vestiduras, así pues lo hizo Jesús. Poner a un lado las vestiduras significa humillarse, vaciarse, quitarse   y despojarse de algo, ese algo es todo aquello que contaminado mis relaciones tanto con Dios como con los hermanos.

Cada uno de nosotros debe aprender la práctica de  amar a los hermanos/as ministrándoles el lavamiento de   pies espiritual, a través de nuestras acciones de amor.  Cuando interactuamos, intercambiamos en nuestras acciones el amor de Dios repartido en cada uno/a , usted puede ministrar algún tipo de lavamiento de   pies mostrando su amor hacia sus hermanos, y los otros deben   mostrar el mismo amor hacia usted, algo de lo suyo será especial   y viceversa, recordemos que la multiforme gracia de Dios fue repartida en cada uno de nosotros, al repartirla   algún lavamiento de   pies le será ministrado para limpiarle del toque terrenal y al interactuar sucederá lo mismo con el otro/a.  Debemos hacer esto, pues de otro modo, la comunión entre nosotros no puede mantenerse.

¿Acaso no es esto una imperiosa necesidad?, ¿un verdadero desafío?

 


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