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Corren malos tiempos para el pueblo
cristiano. Y cuando afirmo esto no lo hago desde una
perspectiva catastrofista por las numerosas herejías y
sectas que se mueven en los aledaños del cristianismo. Es
difícil, aunque alguien no se lo crea, encontrar errores
nuevos, que no sean versiones actuales de los que ya
tuvieron que enfrentar nuestros antepasados en la fe,
incluso desde los comienzos de la
Iglesia de Jesucristo.
El cambio cualitativo que merece mi expresión se refiere a
la escasa vigilancia, conocimiento y compromiso, así como
al insuficiente combate que en la lucha por conservar la
ortodoxia de la doctrina están comprometidos los creyentes
de forma general y los líderes de forma particular.
Quizás sean dos de los errores más
populares que han resurgido con fuerza en nuestra España
reciente en relación con el mensaje básico del evangelio:
la salvación. Por un lado las nuevas versiones
antinomianas, las de la gracia barata, que confunden fe
con asentimiento racional, y arrepentimiento y
santificación con obras, etc. Estas ideas son bien
antiguas, tanto que ya hay constancia de bíblica de la
preocupación que ocasionaban en la iglesia primitiva y de
cuya refutación tenemos textos en las epístolas, porque
Santiago, Judas o Pablo,
(este de una forma muy clara y explícita en el capítulo 6
de Romanos), tuvieron que salir al paso para
condenar y a la vez advertir a los creyentes. Esta
perversión del evangelio fue contundentemente calificada
por Judas como el fruto de la obra de
introducción encubierta por parte de hombres impíos en
medio del pueblo de Dios.
La perversión contraria, la de los llamados
judeos cristianos, de tendencia farisea, es la herejía
legalista que presenta la ley mosaica como el complemento
necesario del sacrificio de Jesucristo para
la salvación del hombre. Esto fue igualmente calificado
con contundencia, en esta ocasión por el apóstol
Pablo en la epístola a los Gálatas,
denunciada como
"un evangelio diferente",
y que conduce a
"caerse de la gracia"
por desligarse de Cristo (Gálatas
5:4).
Las nuevas versiones de éstas doctrinas en
nuestros tiempos corresponden en el primer caso a una "corriente"
que crece dentro del evangelismo como consecuencia de las
extravagancias hermenéuticas de Lewis S. Chafer
en sus obras en general, pero de una forma particular
en su libro "He That Is Spiritual" (en el que
admite que los cristianos carnales, aquellos que no viven
conforme al espíritu sino conforme a la carne, forman una
categoría de salvos, que viven de la misma manera,
hábitos, vicios y conductas que los incrédulos. Estos
sería imposibles de reconocer por sus frutos, empleando el
sistema recomendado por Jesús, porque no llevan fruto) ó
Zane C. Hodges en las afirmaciones
descalificantes para el único evangelio de Jesucristo y de
los apóstoles, que dogmáticamente realiza a través de su
obra más conocida "The Gospel Under Siege". Sobre
ésta perversión herética del evangelio debo recomendar el
libro de A. W. Tozer "I call it heresy"
(desconozco si lo hay en castellano), y el que existe en
lengua castellana "El evangelio según Jesucristo"
de John F. MacArthur, editado por la
Casa Bautista de Publicaciones.
La segunda forma del evangelio diferente,
es la que cae en el campo opuesto, se trata de la
perturbación legalista y farisaica que tiene en nuestro
país como embajador a una "secta" llamada la
Iglesia Adventista del Séptimo Día,
y sobre la que quiero basar fundamentalmente este
artículo.
¿Quien es la Iglesia Adventista del Séptimo
Día? ¿Son una secta ó una denominación evangélica
peculiar?
La contestación a ésta pregunta es algo que
como veremos resulta fundamental, aunque tiene que venir
precedida de otra: ¿Qué es una secta? No voy a
referirme al contexto etimológico de la palabra, porque en
ese contexto cualquier grupo pudiera denominarse como
secta. Ni tampoco a la aplicación de la palabra griega
haíresis, ni a lo que pudiera significar el
término en el contexto de la historia bíblica del nuevo
testamento. Al referirme a secta quiero decir
"una organización de componente religioso,
de estructura piramidal, de contenidos dogmáticos;
exclusivista y excluyente a todo lo que no proceda de si
misma; fundamentalista en la defensa de las
interpretaciones y contenidos que desde la cúpula se
imparten, y en la que el individuo, el adepto, se instruye
para una obediencia exenta de análisis, y se obliga a
renunciar a profundizaciones y objeciones interpretativos
y de exégesis, supeditándolo a cuanto desde arriba le
digan que debe creer, aceptar y defender. Además de ello,
la secta está siempre relacionada con el liderazgo de un
personaje carismático, guru, santón ó profeta,
incuestionable dado el reconocimiento de un nivel
sobrenatural en cuanto a su vida, o sus enseñanzas y
revelaciones. Es típico que en la realidad el personaje en
cuestión, este vivo o muerto, pero mantenido por los
herederos espirituales y económicos de la secta, ha sido
alguien cuya vida no corresponde con los principios éticos
ni religiosos que popularmente reclama y proclama. Y que
en el fondo de todo está la pervivencia económica,
ideológica y de poder de un grupo reducido que maneja los
hilos, donde la disidencia se paga con la expulsión,
cuando no con la persecución".
Bueno, pues si aceptamos como secta algo
que corresponda con la descripción anterior, la
Iglesia Adventista del Séptimo Día,
es una secta.
Pese a quien le pese, y haya sido defendida por quien haya
sido en cualquier ámbito, y alguno de ellos próximo, e
incluso interno al evangelismo. Y esto a pesar también de
que exista una táctica promocionada por ellos, y amparada
por algunos nombres y figuras del evangelismo español, en
el caso relativo a nuestro país, que pretendan mostrarlos
como un grupo ó una denominación evangélica peculiar
en cuanto a la interpretación de ciertas doctrinas, pero
tampoco más allá que otras denominaciones. Esto ya lo
habían intentado a escala internacional con el testimonio
de Walter Martin, aunque como menciona
Cesar Vidal en su Libro "La Otra Cara del
Paraíso", este reconoció haber sido engañado por los
adventistas que habían utilizado con él sugerentes
tentaciones económicas (Mencionado por W. Rea
en Pirates of Privilege).
Si queremos determinar la peligrosidad de
esta secta bajo el punto de vista social, en honor
a la verdad debemos decir que
la Iglesia Adventista del Séptimo Día,
no es una secta de las llamadas peligrosas, como podríamos
mencionar aquí a los diferentes grupos que en determinadas
partes del mundo, y en los últimos 25 ó 30 años han
acabado en baños de sangre, crímenes rituales, etc. Pero
como secta ideológica es muy peligrosa porque
aparta a las personas del único camino de Salvación, de
Jesucristo, introduciendo y divulgando un
evangelio diferente, que conduce a la perdición de
las almas. Como bien reconoce Ramón Vallés
en su libro "Las sectas. El
cáncer del años 2000":
"Todas las sectas son extremadamente
peligrosas ya que están fuera del camino verdadero de la
vida".
(Lamentablemente Ramón Vallés
no incluye a los adventistas en su relación de sectas,
aunque si a los Testigos de Jehová que son otra de
las ramas del millerismo).
La Historia
Por razón de espacio solo puedo dedicar
unas breves líneas para presentar la historia de la
génesis común del adventismo y de Los Testigos de
Jehová. Y tenemos que remontarnos a la segunda década
del siglo pasado para descubrir allí a un campesino
ignorante, pero que yo creo que actuaba de buena fe, como
fue William Miller, que preocupado por el
fin del mundo creyó encontrar la respuesta a las profecías
de Daniel, predicando y anunciando el advenimiento de
Jesucristo para
el 21 de Marzo de 1843,
y luego para una fecha indeterminada entre esta y el 21 de
Marzo de 1844.
Aunque el hombre se endiosó un poco al
verse como un nuevo y solitario Noé, llamando al
arrepentimiento antes de que fuese tarde para el juicio
que según él se avecinaba, fueron sus lugartenientes los
que proclamaban que sus afirmaciones eran tan ciertas como
la Biblia misma. Uno de ellos Elder Joshua
hizo sus buenos negocios a cuenta del caudal ingente de
crédulos que se sintieron atraídos, y a la vez descuidados
de unos bienes que, de todas formas, en breve no iban a
necesitar. Todo este mover sucede en medio del
anquilosamiento de las iglesias tradicionales, de modo que
en breve espacio de tiempo, Miller,
consiguió más de cien mil entusiasmados seguidores, que se
entregaron con denuedo a la repetición de las predicciones
milleristas a lo largo y ancho de los EEUU.
Mucha gente sintió un avivamiento,
una renovación espiritual, y ya no hablaba más que
de profecías y de Apocalipsis. Desde un año antes a la
fecha pronosticada, la multitud de seguidores se
dispusieron a tal espera, ante la confirmación
celestial, que fue a lo que atribuyeron una "lluvia
de estrellas" (caída de meteoritos) que sucedió por
entonces. Los expectantes seguidores abandonaron negocios,
cosechas, propiedades, etc., anunciaban la condenación de
los que no les seguían en su alocada fantasía, en lo que
fue un fenómeno de tal magnitud que llegó a hacer
intervenir a las autoridades. Pero llegó la fecha, y el
posterior retorno a casa con la desazón y la frustración
como bandera para tantos que no se conforman con las
palabras razonables del mismo Jesucristo,
quien afirmó en palabras recogidas en Marcos 13:32:
Pero de aquel día y de la hora nadie sabe,
ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino
el Padre.
Una corrección de fechas y un nuevo fracaso
se llevó también la vida de Miller, quien
murió poco después de un ataque al corazón decepcionado
por la terquedad de la realidad.
Sin embargo este caudal de gente crédula
había que aprovecharlo. Podía ser una mina. Y, los que
aprovecharon en su propio beneficio fueron en primer lugar
un tal Hiram Edson y otro tal
Croissier, que pusieron la base ideológica como
autores de la doctrina disparatada y antibíblica de que
Jesucristo vino realmente en la fecha anunciada de 1844,
pero no a la tierra,
sino al
"santuario celestial"
y "entró en el santísimo tabernáculo para hacer una
expiación especial y borrar los pecados de su pueblo".
Este disparate fue aceptado por muchos de
aquellos desesperados crédulos que temían tanto al
ridículo de volver a sus iglesias de origen, como grande
era la ignorancia que tenían de las Escrituras, y se
aferraron a ello con fervor digno de mejor causa. Así
empezó la divulgación y el asentamiento del movimiento
adventista. Uno de los pilares de aquellos principios
revueltos fue la visión que tuvo Ellen G. White el
24 de marzo de 1849, afirmando la cercanía del fin del
mundo, para que aquellos que dudaban en irse, se quedaran
por si acaso. A profeta muerto, profeta puesto.
Otro de los que dieron publicidad a ésta
versión fue James White, marido de la anterior, en
los libros como "Life Incidentes" (cuyo
contenido era un plagio de unos artículos que escribía
otro adventista llamado J.N. Andrews) y que unos
años más tarde su lista viuda, Ellen White,
volvió a reescribir, en vista del escaso éxito que habían
recibido los libros en sus primeras ediciones. Solo que
ahora, 16 años después, plagiando los textos en muchos
casos de forma textual, pero presentándolos como una nueva
revelación, bajo la inspiración del Espíritu Santo
por medio de visiones, se convirtieron en best sellers que
proporcionaron pingües beneficios a la autora y a la
cúpula dirigente, con el asentamiento definitivo de una
importante tajada del movimiento millerista en sus manos.
Otra parte quedó en las manos de Russell.
Estos libros plagiados, presentados como
"inspirados" fueron el origen y la base de la
teología adventista. Hay un trabajo muy bueno sobre ésta
cuestión escrito por un ex-adventista Walter T. Rea,
que se puede obtener a través de Internet, titulado:
Ellen G. White profet? or Plagiarist! The White Lie!
No importa que las afirmaciones de Ellen White
contengan grandes errores en temas médicos, astrológicos,
históricos, y por supuesto de interpretación bíblica, que
para los adventistas se tratará de cuestiones infalibles.
El Adventismo y las denominaciones
evangélicas
Como toda secta, el propósito de la
Iglesia Adventista del Séptimo Día
no es predicar a Jesucristo,
sino predicarse a si misma. No trata de presentar el
evangelio de Jesucristo, sino de presentarse
a sí misma como el único remedio, y el ámbito exclusivo
del remanente fiel de la iglesia de Jesucristo,
donde las demás presuntas presentaciones del evangelio,
son solo partes de una iglesia apóstata, y así mostrar que
no hay fidelidad ni salvación posible que no sea
perteneciendo a este grupo.
Es por tanto la primera cuestión que,
mientras que los evangélicos siguiendo la declaración de
Pablo en 1ª Corintios 3, y 2ª Cor. 4:5,
no se predican a si mismos, sino a Jesucristo
como Señor, los adventistas se predican a si mismos.
En la fórmula baptismal preparada para la afirmación de
sus adeptos, y que consta de 13 puntos, dice en el último:
"Acepto que la Iglesia del Séptimo Día es
la Iglesia remanente de la profecía bíblica, y que la
gente de toda nación, raza y lengua son los invitados y
aceptados en su compañía. Deseo ser un miembro en esta
congregación local de la Iglesia Universal."
Bueno y si ellos son la única, fiel y
remanente iglesia universal profética y bíblica, ¿quienes
somos los evangélicos para ellos?. Pues muy fácil. Su
hermenéutica afirma que la iglesia católica romana
es la "ramera"
de Apocalipsis capítulo 17, y por consecuencia
lógica y directa las iglesias que tienen su primer origen
en la reforma del siglo XVI, son las
"hijas de la ramera",
porque como aquella siguen teniendo en sus
frentes la marca de la bestia, el 666, lo
que en su interpretación, también por revelación divina
especial, no faltaría más, corresponde al abandono del
descanso sabático, y la observancia del festivo dominical.
Tácticas de Introducción de la secta
Todas las sectas tienen desarrolladas unas
tácticas para hacerse con adeptos, buscando personas
disconformes con la realidad en la que viven, y a la vez
que no tienen mucha personalidad, ni conocimiento, por lo
que si logran trabar contacto, con perseverancia, amistad,
y una buena dosis de doctrina adulterada, junto a la
acogida cálida en el grupo sectario, tienen muchas
posibilidades de hacerse con una nueva víctima.
Una de sus tácticas que tienen para
contactar con personas es a través de un plan para
dejar de fumar. Las personas que quieren abandonar
este perjudicial habito, pero que buscan ayuda para
hacerlo porque reconocen su escasa fuerza de voluntad para
superar la adición al tabaco, ya tienen algunas de las
características básicas para ser contactadas, y si a bueno
viene, alcanzarlas luego con sus doctrinas. Además, están
las cuestiones de alimentación vegetariana, con la
promoción de alimentos vegetarianos para vender a los
propios adeptos, en este campo cuentan con técnicas
similares a las de la Cienciología. Pero ahora en
España, la táctica de la secta nos toca muy de
cerca. Cristianos evangélicos y sobre todo sus hijos están
en el punto de mira adventista.
No cabe duda de que los cristianos nos
enfrentamos a un mundo endurecido que en su mayoría no
quiere saber nada del evangelio, ni de Dios.
La frase:
"no queremos que este reine sobre nosotros"sigue
resonando hoy quizás con más fuerza que nunca en la
historia. Conseguir que el evangelio sea escuchado es una
labor trabajosa en nuestros días, para llevar a las almas
a los pies del
"único camino de salvación",
Jesucristo.
Para una secta, esta tarea tiene una dificultad añadida
que corresponde a la presentación de su dogmatismo
exclusivista y, sin embargo, necesitan sostener su
tinglado con el mantenimiento y si es posible el
crecimiento de sus adeptos.
La táctica diabólica que están usando en
España es intentar nutrirse de los hijos de los
evangélicos españoles. No cabe duda de que es más fácil
convencer de sus extravagancias interpretativas con la
Biblia a unas personas que aunque no la conozcan
demasiado, al menos la respeten y estén dispuestas a
abrirse a un tema parecido a este: ¿Dime un texto en
toda la Biblia donde se mande guardar el domingo? Y,
como nuestros hijos, hablando en términos generales, saben
más de la cláusula de rescisión del contrato del
futbolista de moda, o del modisto que hizo el cuello barco
del traje de la infanta, que de los principios
fundamentales de las doctrinas bíblicas, pues son una
víctimas fáciles. Para ello solo tienen que tener acceso,
y ese acceso lo han conseguido engañando a los líderes de
sus padres, de lo que se trata en el ultimo apartado del
articulo ¿cómo no les va a resultar más fácil luego
engañar a los hijos?.
¿SOLO LA ESCRITURA? ¿SOLO LA GRACIA? ¿LIBRE
EXAMEN?
Si por razones de extensión limitamos los
principios de la fe reformada para examinar a los
Adventistas del Séptimo Día
respecto a sus posturas con los
evangélicos, veremos como mienten descaradamente, puesto
que ninguno de estos postulados básicos se respetan en el
interior de la secta.
Si el punto uno del credo adventista se
refiere a las Sagradas Escrituras fuente de la
inspiración divina a través de santos hombres de Dios,
esto no es más que un señuelo para atrapar a incautos.
Así, algo más adelante, el punto 16, que se refiere a los
dones espirituales y los Ministerios concluye afirmando
que uno de los dones es el de profecía y
"este don es una marca identificativa de la
iglesia remanente y fue manifestado en el ministerio de
Ellen G. White.
Como mensajera del Señor, sus escritos son una
continuación y fuente autoritativa de verdad provista para
el consuelo de la Iglesia, la guía, la instrucción y la
corrección."
Esto quiere decir que los libros de la Sra.
White equivalen en autoridad e inspiración
al contenido de los escritos canónicos de nuestra Santa
Biblia. Por lo tanto: "solo la Biblia": NO. Si
alguien piensa que esto es una imaginación extrema
interpretando de forma exagerada un texto adventista, a
continuación pueden ver lo que diferentes líderes
adventistas han afirmado sobre la cuestión:
Declaración de la Sra. White
en "Testimonies for the Church":
En la antigüedad Dios habló a los hombres
por boca de sus profetas y apóstoles. En éstos días él
habla a través de Testimonies of His Spirit
(Uno de los libros de la Sra. White).
Si usted disminuye la confianza del pueblo
de Dios en los "Testimonies", como El los dio, usted se
está rebelando contra Dios.
Declaración del pastor Stanley Harris
en la cinta "Greatest
Prophet since John":
Ella hizo una de las mas grandes obras que
jamás he conocido desde el apocalíptico Juan... Porque
ella tenía el mismo don que tenía Daniel...
Raymond Cottrell:
Ellen White
reinterpretó Daniel para nuestra era. Por eso creo y estoy
plenamente convencido de que Dios habló a y a través de
Ellen White... la acepto como una escritora inspirada..."
Declaración oficial de la
Iglesia Adventista del Séptimo Día
en 1928:
"Como Samuel fue un profeta en su día; como
Jeremías fue un profeta de Israel en los días de la
cautividad, como Juan el Bautista vino a ser un mensajero
especial del Señor para preparar la venida de Cristo, así
creemos que la Sra. White era un profeta para la Iglesia
de Cristo hoy".
Louis Venden:
Ellen White es para
esta Iglesia lo que Lucas fue para su generación y no
alguien con menor contribución y autoridad.
Elder I. H. Evans:
"Cuando se lee el testamento de la hermana
White, estoy seguro que la mayoría de nuestros hermanos
sentirán como sentimos en ésta noche que el Señor ha
hablado y nosotros obedeceremos".
Morris L. Venden:
La postura que asumimos la última vez fue
que el don de profecía tiene idéntica autoridad que la
Biblia...
Raymond Cottrell:
Quien escucha a ambos
(la Biblia y los escritos de la Sra. White)
con una mente abierta oirá la misma voz
hablando a través de ambos, con la misma autoridad.
Robert Olson:
Creo que tanto Ellen White. como el apóstol
Pablo son verdaderos profetas quienes escriben bajo la
influencia del Espíritu Santo. Tengo idéntica razón para
creer en la inspiración del uno como de la otra.
Philip Follet:
... los escritos de Ellen
White. son inspirados en el mismo sentido en que la Biblia
es inspirada...
¿Y la gracia?
El punto 18 del credo adventista dice que
la
"salvación es por gracia y no por obras,
pero su fruto es la obediencia a los diez mandamientos".
Vuelvo a insistir que esto no se trata de
la divagación en la interpretación bíblica, sino de otra
visión de la Sra. White pretendidamente
inspirada por el Espíritu Santo, y esto
para la secta es tan válido, tan autoritativo como si de
una cita bíblica se tratase.
¿Ahora por que se reducen a los diez
mandamientos cuando las ordenanzas del antiguo pacto eran
muchas más? ¿Por qué no los sacrificios, ofrendas, fiestas
y demás ordenanzas del pacto mosaico? Porque los teólogos
del adventismo han desarrollado luego una división sacada
de mismo cajón que todas sus otras doctrinas: afirman que
hay una división de la ley entre la ley moral y la ley
ceremonial. Que la ley abolida es la segunda mientras que
la primera permanece con plena vigente. Basan esta
estrafalaria división en Efesios 2:15 y
Colosenses 2:14, entendiendo en base a una traducción
antigua de ambos versículos, que se refiere a
ritos
ó
ceremonias,
pero lo que San Pablo empleó es la palabra
griega "dogma", que significa "decretos" "ordenanzas"
"leyes".
Además, en favor de la unidad de la ley,
debemos afirmar que en los capítulos 21 al 23 del Éxodo
se encuentran ordenanzas que no corresponden al orden
ceremonial sino al moral. Por otra parte, la afirmación de
"maldición"
que menciona el apóstol en Gálatas 3:10, no
entiende una ley dividida, sino una única ley: todos los
preceptos comprendidos en lo que los judíos denominaban
como libros de la ley, es decir, el pentateuco, la torah.
Este ha sido un pequeño inciso para demostrar que la
táctica de la secta es confundir y manipular las
Escrituras para apoyar las visiones de su profeta.
No es este articulo el marco para rebatir uno por uno los
puntos, quizás en futuros, sino para denunciar y poner de
relieve las tácticas de la secta.
En la formula del bautismo adventista, el
adepto tiene que reconocer en el punto 6 lo siguiente:
Yo acepto que los diez
mandamientos están todavía comprometiendo a los
cristianos; y es mi propósito por el poder de Cristo,
mantener esta ley, incluyendo el cuarto mandamiento...
¿Libre examen?
La discrepancia ideológica en todas las
sectas está prohibida. La pena es siempre la misma: la
expulsión y el vilipendio en el círculo en el que el
adepto se ha movido. No olvidemos que muchos sectarios son
familias constituidas, y los lazos de separación de la
secta tienen implicaciones familiares. El punto 11 del
bautismo adventista dice:
Se y conozco los principios bíblicos
fundamentales
como los enseña la
Iglesia Adventista del Séptimo Día....(No
se trata de como los enseñase Jesucristo,
como lo afirmen los apóstoles, sino como los enseña la
secta). Ese es el marco interpretativo y divulgativo de
todo el contenido doctrinal y su aplicación. Aquellas
personas que desde el interior de la secta cuestionaron la
honradez de la profetisa como fueron, en los casos
más sonados, el profesor australiano Desmond Ford,
o el profesor de medicina californiano Ronald Numbers
o el pastor de la secta Walter T. Rea, ya
mencionado, fueron fulminantemente expulsados.
¿La cuestión del sábado es simple
hermenéutica?
El que hace caso del día, lo hace para el
Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo
hace. Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también,
¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos
compareceremos ante el tribunal de Cristo.
(Romanos 14:6,10).
Este es un pasaje que podemos enviar, pero
que también podemos recibir de vuelta. ¿Por qué nos juzga
usted, dirá en primera instancia un adventista a la
defensiva, por guardar el sábado?. Obviamente ignorando
que permanecer en el sentido literal de tales conceptos
representa, en el sentido de las palabras de San
Pablo a los Gálatas (4:10, 11), que
no comprendieron en absoluto la predicación del evangelio
de gracia.
Pero debemos saber, en primer lugar, que el
sábado para los
Adventistas del Séptimo Día,
no es una peculiaridad exegética. No procede de una
interpretación más ó menos ortodoxa de la revelación
bíblica, sino de las visiones inspiradas de su
profetisa. El credo adventista, en el punto 19 afirma que
"el sábado es la señal perpetua de Dios de
su pacto eterno entre El y su pueblo",
y añaden diversos pasajes para justificar
la afirmación, pero la base no es bíblica sino que tiene
su origen en
una pretendida visión
de Ellen White. En el libro
Life Sketches, cuenta que estuvo en visión en el
cielo y vio que
"el cuarto mandamiento era más importante
que ningún otro"porque
"el Señor le dio
una visión en el santuario celestial"
y su ángel acompañante le explicó la
importancia de la ley de Dios.
Luego vio a Jesús quien levantó la tapa del
arca
(de la alianza)
y pudo ver las tablas de
piedra en que fueron escritos los diez mandamientos.
Estaba asombrada cuando vio que el cuarto mandamiento
justamente en el centro de los diez
(esto se le pasó a Moisés, porque no vio
tal cosa, o por lo menos no la consideró relevante para
escribirla)
con un suave haz de luz circundándolo.
Entonces el ángel le dijo: Este es el único de los diez
que define al Dios viviente quien creó los cielos, la
tierra y todo lo que en ellos hay".
No se trata de exégesis sino de
"visiones".
Eso no quiere decir que después no hayan buscado textos
bíblicos que mal interpretados, y sacados de contexto, y a
la vez fuera del evangelio de la gracia no intenten
encontrar el apoyo para sus estrafalarias visiones. Esta
táctica al fin y al cabo es la misma que ha empleado el
catolicismo para los dogmas, primero los diseñó en base a
los intereses de su organización y después buscaron la
justificación bíblica que siempre tiene que ser forzada
con calzador y débil.
EL DINERO
Y en el fondo siempre el dinero. El punto 9
de la formula bautismal dice:
"Creo en la organización de la iglesia, y
es mi propósito sostener la iglesia con mis diezmos y
ofrendas, así como con mi esfuerzo e influencia personal."
El punto del dinero es muy importante aquí
como en todas las sectas. Hay que mantener el tinglado
para que los que gobiernan la secta se den la buena vida
aquí, sin esperar a la próxima, que tan inminente
predican. La Sra. White tenía
mucho interés en esta cuestión y removía la conciencia de
sus sufridos adeptos con frases tales como estas:
Los que esperan hasta la muerte antes de
legar su propiedad(a
la secta),
la rinden a la muerte antes que a
Dios... Esto que muchos se proponen retrasar hasta el
momento de morir, si fuesen cristianos realmente lo harían
mientras tienen un firme asidero en la vida..."
Legar los bienes a los herederos naturales
para la Sra. White era un robo a Dios:
"Después de haber defraudado a la causa de
Dios durante toda la vida, continúan con el fraude después
de morir".
Lo cual traza una equivalencia entre Dios y
ella, o Dios y la organización.
Uno de los últimos escándalos financieros
fue el que los jefes de la secta mantuvieron con el
financiero Donald Davenport, que se
financiaba para sus negocios especulativos con fondos de
los sufridos adeptos, mientras que con los beneficios
financiaba las juergas de los de la cúpula adventista en
orgías de sexo y juego, y a los del escalafón medio les
regalaba viajes y vacaciones hasta que quebró, y a la voz
de ¡sálvese quien pueda! de esas situaciones,
quedaron a la luz pública las comisiones que cobraban
algunos notables adventistas por canalizar el dinero de
los incautos, que a la postre se quedaron sin el.
Los Adventistas y la FEREDE
Ha sido una lucha grande la que han librado
los adventistas para pertenecer a la FEREDE
(Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de
España). Para cualquier cristiano pertenecer o no a
tal entidad es irrelevante para su ministerio, para la
pervivencia de su iglesia local, pero para los
Adventistas del Séptimo Día
se trataba de una cuestión vital, y
lucharon fuerte por conseguirla, ante el descuido de unos
y las protestas insuficientes de otros. Ahora ya se
presentan en muchos sitios diciendo que "son evangélicos",
que
"no son una secta, porque
tienen acuerdos suscritos con el gobierno a través de la
FEREDE, y que el gobierno no pacta con sectas".
Cita textual de una afirmación aparecida
hace unos días en un grupo de noticias de religión en
Internet.
Si hacemos una encuesta en las iglesias
evangélicas de España y preguntamos ¿Quienes son
los adventistas?. Los más enterados nos dirían que son una
denominación algo rara que guardan el sábado. De
las demás doctrinas, escasamente algún enterado. Ya no
digamos de sus orígenes, estructura, etc. Los que han
tenido algún contacto con ellos, les parecerán unos
creyentes parecidos a nosotros, y buena gente. Como
cantan las mismas canciones que nosotros cantamos. También
llevan la Biblia bajo el brazo (porque a la Sra.
White la esconden hasta casi el final); oran como
nosotros y si sus locales son parecidos a los nuestros...,
la conclusión es obvia: ¡Son de los nuestros!
Ahora al amparo de la FEREDE,
podríamos hacer campañas juntos, aceptarles en otras de
nuestras organizaciones, reunirnos con ellos para orar
juntos, recibirles de visita en nuestras iglesias, en cuya
iniciativa los líderes adventistas están interesados. Sus
jóvenes podrán reunirse y salir con los nuestros; juntarse
en los mismos GBU. Con suerte podemos tener
noviazgos y al final siempre saldrá la cuestión: ¿quien va
a ser el Torquemada actual, intransigente
que no los acepte? ¿Es que no hay diferencias de
interpretación importante entre diferentes denominaciones
como para distinguir a ésta de las otras? En cualquier
lugar surgirá una voz cómplice de buena voluntad, cuando
menos aparente, dispuesta para arrojar el argumento mas
falaz:
"Hablemos de lo que nos une, y
dejemos a un lado lo que nos separa",
lo cual es un parche polivalente que vale
igual para un roto como para un descosido.
A la cuestión del sábado, dentro de un
pragmatismo, se puede le conceder que sea una peculiaridad
inocua. Y además se puede recurrir a que existen algunos
escritos recientes en el que hay voces adventistas
dispuestas a afirmar que ellos tienen raíces en la
reforma, porque al fin y al cabo los primeros adventistas
salieron de las iglesias evangélicas norteamericanas del
siglo pasado (presbiterianas, metodistas, bautistas,
etc.). Y, si éstas a su vez salieron de los principales
movimientos de la reforma, y los adventistas de aquellas,
pues todas tienen la misma fuente. ¿Hay silogismo más
correcto que este?
¿Adivinar hacia donde estaban mirando los
que sin reparo les han tendido la mano y ofrecido asiento
en la FEREDE es algo para meditar
cuidadosamente? El hecho de que algo así haya podido
ocurrir no es mas que el reflejo de la situación
espiritual, de desidia, descuido, y falta de compromiso.
En orden a la honradez hay que reconocer que únicamente
los portavoces de las Asambleas de Hermanos han
manifestado su protesta, pero a lo que se ve insuficiente,
porque la secta adventista ya es miembro de la
FEREDE. El hecho de que se les haya obligado a que
"por el momento" renuncien, obligados, a
ocupar cargos en el organismo, da un aspecto más feo
todavía, parece que para algunos con tal de retener los
cargos están dispuestos a pasar por lo que sea, y esto
para los cristianos evangélicos en España
representados tiene que ser un motivo de meditación. Y
para los representantes también porque ostentar tal
representación no es un cheque en blanco para que se haga
con esa representatividad lo que venga en gana, sino que
se deben rendir cuentas claras de los actos y decisiones
que se tomen en nombre de todos.
A estas alturas, parecerá que oponerse sea
únicamente un campo para incómodos, belicosos ó
revoltosos, cuando no para intransigentes o nuevos
cruzados. Puestas así las cosas, expuestos a la
realidad de los hechos consumados, y sin encontrar en
nadie la valentía de asumir los errores, ¿en manos de
quien recae la responsabilidad que en su momento tenía
Pablo cuando afirmaba que él
"estaba puesto para la defensa del
evangelio"
(Fil. 1:17)? Judas en su epístola
anima a los cristianos a que contendamos ardientemente por
la fe, que una vez ha sido dada a los santos, pero desde
luego los motivos de contienda en el campo cristiano
evangélico suelen ser casi todos, menos la defensa de la
fe. El enemigo no se duerme y obra subrepticiamente. Los
vigías ¿hacia donde miran? ¿En qué se ocupan? ¿Seguiremos
compartiendo mesa con los sectarios que están intentando
minar y destruir la fe de los cristianos, abriéndoles
nuestro paraguas protector de miembros de la FEREDE?
¿No corresponde a la mínima honradez cristiana reconocer
la metedura de pata y poner remedio cuanto antes a
ésta situación, en lugar de intentar ocultar al pueblo de
Dios, que se dice representar, la barbaridad cometida? A
que suenan frases como:
"que los hermanos sean prudentes a la hora
de exponer sus puntos de vista, al volver a sus iglesias,
o al informar a otros sobre lo concerniente a la iglesia
adventista".
¿Es qué con
el silencio prudente
se pretende ocultar el imprudente
comportamiento de admitir a la secta adventista en la
FEREDE?
Como en toda secta hay los que se
benefician, pero también hay los pobres incautos, la
mayoría gente sencilla, que ha sido captada, y que han
quedado enganchados
en caminos que a los hombres parecen
derechos, pero cuyo fin son caminos de muerte.
El silencio en la denuncia de la secta
también tiene la responsabilidad espiritual añadida para
apercibir a aquellos enganchados en las redes de las
sectas, y que deben ser cuando menos advertidos, los
manejos denunciados y los errores doctrinales claramente
expuestos. Enfrentar el error a la verdad de Cristo
y al evangelio de su gracia no es una opción, sino
una obligación para los creyentes (1ª Corintios
9:16,17).
Recordemos las palabras de San Pedro:
Pero hubo también falsos profetas entre el
pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que
introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun
negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí
mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus
disoluciones, por causa de los cuales el camino de la
verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de
vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de
largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no
se duerme.
(2ª Pedro 2:1-3)
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