Simón bar Jonás, mas
conocido con el sobrenombre de Pedro, Apóstol de
Jesucristo, se ha prestado gustosamente a mis preguntas,
dándome respuestas claras a las mismas.
—¿A qué se debe el sobrenombre de
Pedro?
—Exactamente no fue Pedro, sino Cefas. Lo que ocurre es
que aquellos que escribieron de mí lo hicieron en griego
y de aquí lo de Pedro. Respecto a tu pregunta fue debido
a otra pregunta del Maestro. Preguntó sobre la opinión
de la gente respecto de él, para, seguidamente,
preguntarnos lo mismo a nosotros.
Aun recuerdo el silencio en que caímos todos nosotros.
Supongo que, lo mismo que la mía, la mente de todos
trabajaba para hallar una respuesta adecuada. Entonces
algo se reveló en mi mente y sin pensarlo demasiado me
deje subyugar por ello y respondí: “Tú eres el Ungido,
el Hijo del Dios vivo.”. Mis compañeros de discipulado
se me quedaron mirando atónitos y antes que ninguno
pudiese replicarme, el Maestro dijo lo más inesperado
para todos: “Bienaventurado eres, Simón bar Jonás,
porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre
que está en los cielos”.
A propósito, ¿tú en que tipo de cultura te han educado,
griega o judía?
—Mas bien griega, ¿por qué lo preguntas?
—Por el sentido de las palabras. En hebreo y su derivado
el arameo los vocablos son mayoritariamente “activos” y
en griego son más bien “pasivos”. Así, el auténtico
sentido de “bienaventurado” debes entenderlo como
“Adelante”. “Adelante, Simón bar Jonás... sigue por este
camino y él te conducirá a ser Cefas, piedra, puesto que
siguiendo por dicho camino edificaré mi iglesia y las
puertas del Hades no prevalecerán contra ella.
—¿Qué sentido tiene estas últimas palabras?
—¿Ignoras eso? ¿Que es lo que forma la iglesia? Personas
a quienes les ha sido revelado Cristo y por el mismo que
me lo reveló a mí. Pero tanto yo como ellos, estamos
condenados a morir. Ahora bien, las puertas del Hades o
sepulcro no prevalecerán puesto que el edificio que es
la iglesia jamás dejará de construirse, toda vez que el
constructor es Aquel que venció a la muerte en el Hades,
es decir, en el sepulcro que es en el lugar donde la
muerte reina con todo su poder. Además, nosotros con el
también la venceremos y de nuevo el Hades no
prevalecerá. ¿Está claro, no?
—¿Sabes que existen cristianos que afirman que tú eres
la piedra y que la Iglesia será edificada sobre tu
persona?
—¿Cristianos? ¿Estás seguro? Mal le iría a la Iglesia
ser edificada sobre mi persona. ¿La iglesia de Simón bar
Jonás? ¡Vaya insensatez! Puede que exista semejante
iglesia, pero ten por seguro que yo no estoy adscrito en
ella. La mía es la de Cristo. La edificada por él.
—¿Entonces, qué sentido tiene que te dijera que tú eres
Piedra y de aquí el sobre nombre de Pedro?
—¿Es que también desconoces el lenguaje simbólico?
Simbólicamente la Piedra es él. La revelación que recibí
de Dios,
tal cual él aseguró, fue que él y solo él es la piedra.
Jesús citó la profecía de Isaías. En mi carta a los
creyentes procedentes del judaísmo, les dije con toda
claridad y citando a la Escritura: “He aquí, pongo en
Sión la principal piedra de ángulo, escogida, preciosa;
y el que creyera en ella no será avergonzado”. Si la
piedra fuese yo, ¿sabes cual sería el resultado? Pues lo
que escribí seguidamente: “Piedra de tropiezo, y roca
que hace caer”. Esos que dices tú que son cristianos, si
se fundamentan en mí como la piedra angular de la que
hablan las Escrituras, deberían cambiar de nombre y
llamarse “cefaristas” y teniendo claro que no honran mi
nombre ni el de mi padre Jonás.
Lo siento, pero no puedo atenderte por mas tiempo. Mas
adelante hablaremos de nuevo y responderé a tus
preguntas. Pero procura que sean más sensatas.
—Jesús, seguidamente te hizo una promesa, que, según
escribió Mateo, reza así: “Y a ti daré las llaves del
reino de los cielos; y todo los que atares en la tierra
será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la
tierra será desatado en los cielos” ¿Con qué clase de
poder fuiste investido por el mismo Jesús? Hay
cristianos que afirman que se te dio el poder de
perdonar pecados y abrir las puertas de los cielos, o
cerrarlas.
—¿Te refieres con el apelativo de cristianos a los que
citaste en la pasada entrevista?
—Ciertamente.
—¿Es qué me tienen inquina estos presuntos cristianos?
¿Que les he hecho yo?
—¿Qué te hace suponer que te tengan inquina? Ellos
afirman que te aman.
—¡Vaya manera de amarme! ¡Cargando sobre mis débiles
espaldas semejante responsabilidad! ¿Perdonar pecados?
¿Acaso morí yo en la cruz para remisión de los pecados?
Mi tarea fue llevar a hombres y mujeres a los pies del
Cristo Resucitado para que obtengan de él el perdón de
sus pecados, toda vez que fui testigo tanto de su muerte
como de su resurrección. Esta tarea me fue encomendada
por mi Señor, a pesar que le negué tres veces. Pero, en
su misericordia...
¿Sabes el sentido de misericordia? En mi caso significa
que fue cordial con mi miseria puesto que me sentí el
más miserable de todos los hombres por haberle negado
públicamente. Me sentí excluido del discipulado y eso me
hacía sentir aun más miserable. Por eso marché de
Jerusalén, volví a mi tierra natal para reanudar mi
oficio de pescador. No fui a Jesús en busca de perdón
puesto que sentí indigno de él. ¡Pero él vino a mí y por
tres veces me preguntó si le amaba! Lloré de vergüenza y
entonces me dijo que apacentara su rebaño. Es decir, me
restituyó al ministerio de ser un testigo fiel de todo
aquello que vieron mis ojos.
—Pero, lo de las llaves...
—Eso fue una promesa que no entendí hasta que se cumplió
plenamente. Ten presente que de nuevo Jesús usó de un
lenguaje simbólico, pero que supo escoger muy bien. Voy
a contarte tanto lo que significa, como lo que no
significa dicha promesa. Empecemos por lo que no
significa: Cuando tuve la edad de trabajar y comencé a
ganarme la vida como pescador, mi padre me dio la llave
de nuestra casa. Podía entrar y salir de ella con entera
libertad e incluso invitar a mis amigos a entrar en la
misma. Pero con aquella llave no me dio autoridad sobre
nuestra familia. Esta autoridad continuó reposando sobre
mi padre. Si uno de mis hermanos cometía una falta
contra mi padre o contra aquellos que estaban bajo dicha
autoridad y protección, ¿podía yo perdonarla?
¡¡¡Absurdo!!! Lo que es absurdo en la familia terrenal
¿no tiene que serlo también en la celestial, de la cual
el Padre es el mismo Dios?
Vayamos ahora a lo que sí fue la promesa: Lo primero que
tienes que preguntarte es porque dijo llaves en plural y
no la llave en singular. Al usar el plural llaves,
también debes preguntarte cuantas eran. ¿Que te parece a
ti? ¿Diez? ¿Cien? ¿Cuatro? ... ¿Por qué no respondes?
—Tengo mi opinión, pero lo que deseo saber es la tuya.
—¡¡¡La mía!!! ¡Mira hijo, aquí de nada valen las
opiniones, solo los hechos!
Si deseas conocer los hechos debes recordar el concepto
que teníamos del mundo los judíos. No olvides que tanto
mi Maestro como yo éramos judíos y sus palabras fueron
dirigidas a un judío. Un mundo compuesto por dos
pueblos: El pueblo de Dios, conforme a la promesa de
nuestro Dios a Abraham, y el otro pueblo, el de los
gentiles que no conocían ni a Dios ni a Abraham Dos
pueblos, DOS LLAVES. ¿Lo vas captando?
—¿Que tienen que ver las llaves con esta división que ya
conocía?
—No seas impaciente, como siempre fui yo y..., en fin,
dejemos eso y vayamos a lo que interesa- Si lo meditas
un poco te darás cuenta que si se necesitaban unas
llaves para abrir las puertas de los cielos, quiere
decir que estaban cerrados tanto para judíos como para
los gentiles. Los unos por conocer a Dios y no cumplir
sus leyes invalidando constantemente el Pacto que habían
aceptado voluntariamente en el Sinaí. Los otros por
incumplimiento de la ley natural confundiendo al Creador
con la criatura como bien escribió mi hermano Pablo...
¿Has oído hablar de Pablo, al que antes era conocido por
Saulo de Tarso?. Pues bien, en una carta que envió a los
creyentes que moraban en Roma, les dijo estas palabras
respecto a los gentiles, “que profesando ser sabios, se
hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios
incorruptible en semejanza de imagen de hombre
corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles” ..
“cambiando la verdad de Dios por la mentira, honrando y
dando culto a las criaturas antes que al Creador, el
bendito por los siglos”. Repito: Puertas cerradas.
Estas puertas sólo se podían abrir mediante Aquel que
era la auténtica Revelación de Dios. Es decir, Jesús el
Ungido de Dios.
—Si solo las podía abrir él, ¿por qué y para qué te dio
a ti las llaves?
—Eso también te lo responde Pablo en la carta que envió
a los hermanos de la iglesia de Corinto, sus palabras
fueron: “...agradó a Dios salvar a los creyentes por la
locura de la predicación” Y aquí es donde entro yo. El
día de Pentecostés, cuando vino sobre nosotros el
Espíritu Santo que Jesús nos había prometido, lleno de
este Espíritu anuncie la Buena nueva de salvación a los
judíos congregados en Jerusalén y que muchos de ellos
vinieron de muy lejos a celebrar la Pascua. USE LA
PRIMERA LLAVE y las puertas del Reino fueron abiertas
para la mitad de las familias del mundo. Con la segunda
llave y por el mismo medio de la locura de la
predicación USE LA SEGUNDA LLAVE abriendo la puerta del
Reino a la otra mitad de las familias de la tierra
mediante la conversión y bautismo de un gentil, un
Centurión Romano llamado Cornelio. El círculo se había
cerrado y la humanidad se había convertido en un todo.
De dos pueblos había hecho un solo pueblo.
Pero la simbología de las llaves continua funcionando
cuando uno de los testigos del amor Dios testifica de
él. Las puertas se siguen abriendo y por eso la promesa
que, inicialmente se me hizo a mí fue extendida a todos
mis compañeros de discipulado.
Tú, Pedro, escribiste dos cartas que, en mi tiempo, son
conocidas por las Epístolas Universales de Pedro. Mi
pregunta al respecto, es: ¿Desde donde las escribiste?
Tengo en cuenta que, en tu primera carta, mandas un
saludo de la “iglesia que está en Babilonia” y que Juan
en su libro del Apocalipsis identifica Babilonia con
Roma. ¿Es que escribiste tus cartas desde Roma? Lo de
Babilonia así lo sugiere.
—¿A sí? ¿A quién se le sugiere?
—Hay cristianos que...
—¡Ta! ¡Ta! ¡Ta! ¿No serán los que me citaste
anteriormente, y a los que titulé de “cefaristas”? Por
lo que veo no tienen idea de las palabras símbolo, ¿qué
crees tú que simboliza Babilonia? Babilonia viene a
simbolizar todo el poder en una sola mano, es decir el
poder religioso y el poder civil. También en el Egipto
de los faraones se ostentaba este tipo de poder puesto
que consideraban a Faraón como una divinidad. Resultado:
Tanto al Rey de Babilonia como al de Egipto, ¿quién
podía discutirles sus decisiones? ¡Nadie! Roma también
cayo en este mismo concepto del poder al admitir que sus
Cesares eran divinos, por esta causa Juan, en el libro
de La Revelación, que has citado, llama a Roma,
Babilonia. ¿Que enseña la Torá al respecto? ¿Acaso no
pone Dios el poder civil en manos de Moisés y el
religioso en manos de Aarón? ¿Y de esta manera, no se
palian los abusos de poder? Te repito que los dos
poderes en una sola mano no es la voluntad de Dios y se
tipifica con lo que simboliza Babilonia.
-Luego eso significa que bien pudiste escribir tus
cartas desde Roma.
—No necesariamente. Reflexiona en lo que voy a decirte.
Lucas escribió dos tratados que le fueron encomendados
por un cristiano gentil, creo recordar que se llamaba
Teófilo. El primer tratado fue sobre la persona de
nuestro Maestro y Señor —muy completo, por cierto— y el
segundo fue una descripción de la obra del Espíritu
obrando en y con nosotros en el mundo. En aquel tratado,
¿en qué lugar me sitúa Lucas? En Judea y en Jerusalén.
¿Que había ocurrido en Jerusalén? ¿Acaso el Sanedrín
judío no había asumido los dos poderes que te cité
anteriormente? De esta manera, lamentablemente,
Jerusalén vino a tipificar aquello que simboliza
Babilonia. Los dos poderes reunidos que son abominación
para nuestro Dios. Siempre que veas ambos poderes
reunidos en una sola mano, son abominación; genera
maldad, hipocresía e idolatría, porqué quien los ostenta
se hace igual a Dios. Ya, desde el principio, este fue
el pecado de Adán; el de pretender, no ser a imagen de
Dios, sino igual a él.
—Eso, ¿quiere decir que escribiste desde Jerusalén?
—Júzgalo tú mismo. ¿Cuáles fueron mis palabras de
introducción? Te las repetiré: Pedro, apóstol de
Jesucristo, a los expatriados de la dispersión en el
Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia. ¿Quiénes eran
estos expatriados de la dispersión? Pues los que debido
a la persecución, primero por los fariseos y después por
Herodes, —y en la que yo mismo fui encarcelado— muchos
de nuestros hermanos, los mas conocidos, tuvieron que
exilarse (claro que el Espíritu lo aprovechó para
extender aun más aquello que los perseguidores querían
acallar). ¿Que tiene de raro que yo, desde Jerusalén les
escribiese? Los saludos “desde Babilonia” tenían un
doble propósito. El primero ya te lo he desvelado, el
segundo era que, en el caso que la carta fuese
interceptada, confundiera a los inquisidores sobre mi
lugar de residencia. Una precaución necesaria, ¿no
crees?
-Entonces tu estancia en Roma...
-¿Que tenía que pintar yo en Roma? ¿Acaso pretenden
enfrentarme a Pablo?
-¿Enfrentarte a Pablo? ¿Por qué? ¿Que tiene que ver?
-¿Es que no lees las Escrituras? ¿Ignoras que me fue
encomendado el ministerio de la predicación a los
judíos? Pablo lo desvela en su carta a los Gálatas,
cuando hace esta afirmación al defender su apostolado
diciendo que el mismo que actuó en Pedro —ese soy yo—
para el apostolado de la circuncisión, actuó también en
mí para con los gentiles. Entonces, ¿yo en Roma
invadiendo el campo que fue encomendado a Pablo?
Pedro me dijo:
—Hasta ahora siempre has comenzado nuestro diálogo con
tus preguntas. Es esta ocasión seré yo quien te pregunte
a ti.
¿A que viene este interés en ubicarme en Roma? Debo
suponer que habrá algún motivo para ello. Verás, desde
mi perspectiva me hago —y te hago— esta pregunta: ¿Que
más da que estuviera en un lugar o en otro, siempre que
fuese fiel a la tarea que me fue encomendada por mi
Maestro y Señor?
—Hay una Iglesia que se titula a sí misma como Universal
y que tiene su Sede en Roma. Está gobernada por un Sumo
Pontífice que afirma ser el Vicario del Hijo de Dios en
la tierra y que todo eso lo es en virtud de ser tu
sucesor puesto que tu escogiste Roma para ser la Primera
de la Cristiandad. Hay también allí un Gran Templo que
se llama San Juan de Letrán y que fue el primero que se
levantó como Templo cristiano. El Sumo Pontífice lo es
también en virtud de ser Obispo con sede en dicho
Templo.
—Hijo. Estoy admirado porque jamás he oído, en tan pocas
palabras, mayor cantidad de ... (no sé cuál sea el mejor
calificativo) bueno, eso. Así, que, vayamos por partes.
Me hablas de una Iglesia Universal. ¿Eso que es? ¿Tan
analfabetos son los que han inventado semejante cosa?
—Pero, Pedro, ¿qué tiene que ver la cultura con eso?
—¿Tu también? ¿En que clase de escuela fuiste educado?
Yo sólo asistí a la escuela de nuestra Sinagoga allá en
Betsaida Julia (el sobre nombre de Julia se debió a la
ocupación romana) a fin de prepararnos para el Bar
Miztvá, pero no soy tan ignorante. Si es Iglesia, en
ninguna manera puede ser Universal.
—Pero Jesús dijo que edificaría una iglesia.
—¡Ta! ¡Ta! Lo que el Maestro dijo fue que edificaría “SU
SINAGOGA” que luego eso, al ser traducido al griego se
nominase ekklesia no cambia el sentido.
Dime zoq... ¿dónde has oído que haya una sinagoga
universal? Sinagoga, lo mismo que ekklesia significa
“asamblea de unas personas determinadas en un lugar
determinado y para un fin también determinado, previa
convocatoria”. Por lo tanto decir sinagoga-ekklesia-iglesia,
UNIVERSAL, es cambiar lo blanco por negro puesto que son
dos vocablos antónimos. ¿Es que no se dan cuenta que la
Iglesia de Cristo se está edificando constantemente
porque aún no está acabada? Cuando lo esté se celebraran
las Bodas del Cordero y a partir de entonces se le podrá
aplicar lo de Universal, aunque no sé para qué, puesto
que lo que le corresponderá será el de Iglesia
Celestial. Entonces y solo entonces serán Una Sola
Iglesia puesto que estará reunida al completo en el
Templo de Dios y en su gloria. ¿Es que desconoces lo que
Juan describió en su Libro de la Revelación? Búscalo al
final del mismo y lo verás.
—No seas tan temperamental, Simón Bar Jonás, porqué no
estoy manifestando lo que yo creo, sino aquello que
afirman los seguidores de tu presunto sucesor. ¿Por qué
crees que te hago todas estas preguntas?
—¡Je! Siempre he sido temperamental, ya deberías
saberlo. Anda, no te sulfures y sigamos con el tema de
las creencias que afirmas que existen.. Otra de las
cosas que has dicho es que esta pretendida iglesia
universal tiene su Sede en Roma. No sé... pero aquí veo
una nueva contradicción puesto que Roma no abarca todo
el mundo, aunque la Roma Imperial así quería venderlo.
Veamos la segunda cosa que me has contado. Lo del Sumo
Pontífice. ¿Es que dicho personaje es descendiente de
Aarón? Solo los aaronitas podían ser elegidos para este
cargo y función.
-No, claro que no. La mayoría de Pontífices han sido
italianos y el actual nació en un país llamado Polonia.
Se llama Karol Woytila. Tanto él como sus antecesores lo
son en virtud de ser tus sucesores, puesto que dicen que
tú fuiste el primer Pontífice de la Iglesia Universal y
con sede en Roma.
—Si sigues contándome tales incongruencias el que tendrá
que tomar “tila” voy a ser yo para evitarme un ataque de
nervios. Vamos a ver, ¿de quien se supone que yo haya
recibido tal Pontificado? Soy descendiente de la Tribu
de Judá y no de la Tribu de Leví, de cuya tribu son los
descendientes de Aarón, los únicos que podían acceder al
pontificado ¿De donde entonces puedo tener dicho
pontificado?
—Dicen que lo recibiste directamente de Jesús y como
Vicario del Hijo de Dios.
—Por el momento dejemos eso de Vicario, ya volveremos
sobre ello a su debido tiempo. Ciñamos la cuestión en
eso del pontificado. Dicen que lo recibí de Jesús y yo
pregunto: ¿En virtud de que? Para ser pontífice
previamente hay que ser sacerdote. ¿Acaso lo era Jesús?
No olvides que pertenecía por nacimiento, según la
carne, a la tribu de judá.
—Lo sé, pero él es sacerdote según el orden, no
aaronita, sino según el de Melquisedec.
—Has respondido bien, te felicito, porque esta es la
primera cosa sensata que he oído de ti. Pero ahora falta
responder a otra pregunta: ¿Cuál es la característica de
esta ordenación sacerdotal?
—¡Claro! ¡Es un sacerdocio que no se hereda ni se
transmite a nadie!.
—Exacto. Escucha lo que David dice al respecto: “Juró el
Señor, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para
siempre según el orden de Melquisedec” (Pedro cita el
Sal. 110:4 o 109:4 en algunas versiones católicas) Así,
si ese sacerdocio no se hereda ni se transmite, ¿cómo
podría haberlo recibido yo? Y si yo no lo recibí ¿cómo
pude transmitirlo a mis presuntos sucesores?
A ese absurdo le sigue el de Vicario del Hijo de Dios en
este vuestro mundo. Si me dejara llevar por mi
temperamento diría que eso es una majadería.
—Hombre, tanto como eso...
—¿A no? Dime: ¿pueden haber dos Vicarios del Hijo de
Dios en vuestro mundo?
—No, claro que no. Ellos dicen, precisamente, que solo
hay uno, el Sumo Pontífice y que, como tal, tiene el don
de la infalibilidad.
—¡Uf! ¡Lo que faltaba! Claro que eso redondea el
absurdo. Mira, hijo, según has dicho en realidad hay dos
Vicarios. El auténtico y el falso. El auténtico es el
Espíritu Santo, por lo que el otro solo puede ser un
usurpador que pretende nada menos que tener una de las
virtudes del auténtico. ¿Ignoras la promesa que nos hizo
Jesús —promesa que cumplió el día de Pentecostés— y que
Juan escribió en su evangelio “Pero cuando venga el
Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad...”
(cita a Jn. 16:13) Sólo el Espíritu Santo es el Vicario
del Hijo de Dios en este mundo y sólo él es infalible,
el único que nos puede conducir a toda la verdad. ¡Anda,
dime cuando ha renunciado o abdicado de esta función!.
¿Lo ha hecho? ¿Cuándo?
—Entonces, ¿todo eso es falso?
—Júzgalo tú mismo. Lo que me has descrito es más propio
del antiguo paganismo. ¡Y yo que creía que el
cristianismo había acabado con ello! “Esos dioses
paganos son endiabladamente listos puesto que ha sabido
revestirse con nombres cristianos a fin de seguir
confundiendo a quienes buscan a Dios”.
Anteriormente me hablaste
de las formas cultuales que tienen los que han
transformado la iglesia en una Institución con
pretensiones universales, la principal es la “misa” y
que para celebrar dicho rito es imprescindible el ara.
Pero añadiste que en dicha ara era necesario que
contuviese las “reliquias” de un santo. ¿Que son estas
reliquias?
—Se trata de los restos de uno que la Institución haya
elevado a los altares, preferentemente si ha sufrido el
martirio por causa de la fe en Jesucristo.
—¿Los restos? ¿Que clase de restos?
—Cualquier parte de su cuerpo.
—¿He oído bien? ¿Te refieres a sus restos mortales?
—Eso es, ni más, ni menos. Ten en cuenta que muchos de
estos restos no han sufrido la natural corrupción.
—Entonces tendrán una fuente inagotable entre las momias
de los Faraones egipcios.
—No exageres, Pedro. Los faraones no han sido elevados a
los altares.
—¡Ah! Menos mal. Pero en virtud que alguien es elevado a
los altares, como dices.
—Por sus virtudes en esta vida. Virtudes que prueban que
han sido dignos de estar en la Gloria de Dios. Además,
para ello hay que probar que han hecho milagros después
de muertos.
—Vaya, ¿y cómo se demuestra semejante cosa?
—Abren un proceso en el que se recoge el testimonio de
aquellos que, invocando su nombre, han recibido
respuesta del futuro santo en forma de una curación
milagrosa o cualquier otra cosa que les haya favorecido
en alguna necesidad. El proceso es muy riguroso puesto
que incluso hay uno de los investigadores al que se
llama “el abogado del diablo”.
—Hombre, al menos una cosa es sensata, porqué seguro que
todo eso es cosa del diablo.
-¡—Puede que estén equivocados pero, tanto como
diabólico...
-¡—Júzgalo tú mismo. Primero les hacen santos, cuando el
único Santo es Dios. Luego les elevan a los altares a
fin de rendirles culto, puesto que si les invocan es que
les rinden algún tipo de culto cuando al único que hay
que rendirle culto a nuestro Dios. A eso se le añaden
que es por sus méritos cuando el único mérito que abre
las puertas del Reino de Dios fue el ganado por
Jesucristo. ¿O es que ha perdido vigor la afirmación de
Dios que no hay justo ni aun uno? Además, rinden culto a
las “reliquias” y estas son restos de sus cuerpos
muertos. Ahora aplica la lógica. ¿Que es lo que ha
producido la muerte? ¿No es el pecado? ¿Cómo se puede
rendir culto a los resultados del pecado? ¿Y eso no es
diabólico?
Resumiendo: lo que me has contado es puro paganismo. Es
el deseo de perpetuar la muerte en contra de la vida.
Para eso mejor seria que se quedaran con los antiguos
cultos egipcios que rendían culto a sus faraones
muertos, o como los griegos que tenían una divinidad a
la que llamaban “Tanatos”. ¡Rendir culto a los restos
mortales de un pretendido santo! ¡Jamás creí posible oír
semejante cantidad de barbaridades!
Dejemos estas entrevistas porque pasará mucho tiempo
antes que cese de lamentar las noticias que me has
comunicado
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